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El domingo vi “Control”, el “biopic” (del inglés Biografic, Picture, biografía) que relata la vida de Ian Curtis, el atormentado vocalista de Joy Division. La cinta fue realizada por Anton Corbijn, el holandés que comenzó su trabajo como fotógrafo precisamente con bandas como la liderada por Curtis allá en la época de gloria de la industrial Manchester. Corbinj inmortalizó la figura desgarbada y ausente del joven que comenzó escribiendo y acabó frente a un micrófono aullando dolorosas y oscuras melodías. La escueta pero contundente obra de Joy División forma parte fundamental de la historia musical y es fuente inagotable de inspiración para bandas como Interpol, el australiano Nick Cave, Nouvelle Vague y el chileno-sueco José González, entren muchos otros.
Corbijn realizó la producción basado en la biografía escrita por la viuda Deborah Curtis “Touching From a Distance: Ian Curtis and Joy Division”, lo que provoca que la cinta esté centrada en la caótica vida sentimental y no en la compositiva, aun cuando queda de manifiesto que van de la mano sentí que no bastó y quedé con sed.
Curtis era un tipo lleno de culpas, criado en una familia conservadora, casado a tempranísima edad con la que fuera su primera novia, su imagen aparece como la de un ser que contaba sólo con un delgado hilo que parecía atar su frágil mente al mundo terreno, lo que se agudizó declarada la epilepsia (una enfermedad que acabó por hacer insoportable su inestable permanencia, la que dependía de fuertes fármacos que nada controlaban) todo se suma a la aparición de la periodista belga Annik Honoré, quien se convirtió en su confidente y amante, un coctail que lo sumió en una escalera con dirección al infierno.
Sin duda, una de las maravillas de esta película es lo que Corbjin mejor maneja, la fotografía en blanco y negro, cada uno de sus cuadros fueron delicadamente elegidos por el agudo ojo del holandés, convirtiéndola en un verdadero disfrute para la vista. Otra, las canciones elegidas son excepcionales y a pesar del dolor que siempre provoca ver caer a un genio, en más de una ocasión moví más que las manos y los pies.
Nota: El elegido para interpretar a Ian Curtis ha sido el debutante Sam Riley, cantante del grupo 10.000 Things , desbancando a candidatos como el mismísimo Jude Law. Me llamó la atención lo bien que cantaba y claro es vocalista!

